Pensar en Mallorca es pensar en piedras. Esta isla no se entiende sin su paisaje rocoso o sin la edificación de muros con las piedras del campo. También significa pensar en ciertos ambientes festivos, donde la arena se transforma en pólvora que sustenta bengalas luminosas, paradoja de la huida del presente y a la vez celebración del instante. 

“La disolución del tiempo” surge como ejercicio reflexivo sobre la percepción antropocéntrica del tiempo y de su organización a través de la luz, recuperando la antigua función del espacio expositivo como depósito de aceite para el alumbrado público de la ciudad. En un afán por materializar la insatisfacción del ahora, el desordenamiento estructurado y los procesos cíclicos de la materia, Xim Llompart presenta una serie de instalaciones que deconstruyen la imagen más alienada de la nocturnidad balear para hacernos sujetos de nuestros propios cuerpos. Como Carlo Rovelli diría, pensar sobre el tiempo es pensar sobre nosotros mismos. 



Texto resumen: Cristina Ramos
Comisariado por Ramos&Lüebber